Descansando en Laredo

Ver amanecer en Laredo, a orillas del Cantábrico, el mar, la playa y el cielo, resulta maravilloso. Gracias amigo Fernando Valbuena por recibirnos,

Nos enfrentamos a un nuevo día en el que no tenemos nada planificado, todo es puro azar.


Desayunamos tras un paseo matinal por la playa. He recorrido unos 5 kilómetros, descalzo, muy cerca del mar, mojando los pies y tomando conciencia de vez en cuando de dónde estaba y centrando mi mente en el momento, he conseguido disfrutar del ahora y compartirlo con muchísimos turistas y lugareños, paseantes todos, que, al igual que yo, habían elegido ese mismo lugar y para disfrutar este mar tranquilo en un día soleado.

Tras esta etapa matinal y los correspondientes cafés y zumos, nos vamos a dar gracias a Dios por todo lo que tenemos y lo que disfrutamos. Lógicamente elegir sitio le toca al anfitrión, así que ha preferido llevarme a donde sabía que las emociones me iban a tocar un poco más y he conocido con él a la Patrona de Cantabria: Ntra. Señora Bien Aparecida que fue nombrada en 1905 (casualmente un año con mucho sentido a los aficionados del Club Deportivo Badajoz) Patrona de esta región. Cincuenta años después fue coronada como Reina y Madre de la Montaña. Montaña preciosa, llena de bosques y fincas repletas de ganado vacuno rodeando la iglesia de la Patrona.

Paisaje tranquilo, bajando en el descapotable de mi amigo a velocidad lenta, hemos podido contemplar detalles de la vida de los ganaderos y de sus reses.  Aquí va un ejemplo de lo que nuestros ojos han presenciado.

No ha terminado el día, cuando escribo estas líneas para no olvidar los buenos momentos. No quiero que se me borren estas imágenes de la memoria. Antes de cerrar la pantalla  he pensado en Jaime  Caballero y le he enviado las fotos del periódico con la noticia de su reto en Sotogrande y el abrazo que nos dimos, así como un libro de nuestro ya para siempre entrañable Karlos Arguiñano.

Y aunque no me gusta hablar de los efectos de las enfermedades, me siento privilegiado porque puedo aún vivir estas experiencias con libertad de movimiento y con acompañamiento de familiares y amigos, por todo ello doy gracias y lo pongo por encima de las molestias e impedimentos que tengo al hablar y/o tragar.

No quiero olvidar que esta noche he pasado un curso de manejo de aplicación informática para móvil que me permitirá algún día sustituir mi lengua gorda por otra más ágil y clara y esto ha sido gracias a la generosidad de mi socio Luis Lozano de Computer Global Software. Su mensaje ha sido muy claro: para qué vamos a desarrollar un programa que ya existe, y le doy la razón. Esta app está adaptada y pensada en gente como yo.  Y con este buen asesoramiento solo puedo ser un buen usuario y utilizarla para sentirme conectado con la sociedad y seguir #adELAnte.

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